Ubicado a 20 kms. de Linares en el caserío llamado Paso Rari, este cementerio está en funcionamiento desde principios de 1900, cuando Panimávida era Comuna, por lo que actualmente pertenece a la parroquia de ese pueblo.  

Entre añosos eucaliptus, rodeado de suaves lomajes, el cementerio de Paso Rari es un lugar de serenidad, en que el trino de las aves aliviana, quizás, el dolor que entre sus muros se ha ido estancando.  Panimávida pertenece a la Comuna de Colbún y, a pesar de que existe un cementerio en ese pueblo, muchas personas prefieren tener su última morada en este sencillo y bucólico lugar.

 

La cronista Eufrosina N. de Chacón hace la siguiente descripción en su libro “Pueblos y campos de Linares” (1954 – Págs. 162, 165, 168,169 y 174) del pueblo de Panimávida.

 

“El nombre de Panimávida, que a decir de los filólogos, significa montaña de león o montaña de metales, se aplico primitivamente a la extensa y hermosa faja de suelo situado a unos 12 kms. al Este de Yerbas Buenas, cortada por los esteros de Rari y Caballo Blanco y vecina a los primeros cordones de la cordillera de Los Andes.

 

(La Comuna) fue creada el 6 de mayo de 1906 por iniciativa de los hermanos Fidel, Ezequiel y Carlos del Campo Bustamante. Su primera Municipalidad la formaron Francisco S. Donoso, Luis Horacio Gaete, Gabriel del Campo, Juan de Dios Escudero, Eliseo Muñoz, Domingo Palacios y Manuel I. Cruz, sirviendo funciones de Alcalde el primero.

En razón de que durante más de seis meses al año las Termas de Panimávida permanecían en completa estagnación, se convino en trasladar la Municipalidad a Colbún y este fue el origen del decreto de 8 de enero de 1923 que determinó el cambio de sede de esta ilustre corporación. Las Subdelegaciones de Colbún, Panimávida y Putagán siguieron formando parte de la nueva comuna.

 

(…) Por fallecimiento de sus primitivos dueños esta extensa faja de suelo fue subdividiéndose y adquiriendo un mayor valor hasta convertirse en la actualidad en un conjunto de valiosísimas propiedades. De la parte norte se formaron Caracoles, La Brisa y San Dionisio, fundos que en 1888 pertenecían a doña Rosario Silva de Opazo. (..) Su hijo Francisco Opazo era dueño de la Floresta que entonces formaba con San Nicolás, de 200 cuadras, extendido al poniente de la estación de Rari, pertenecia a don Emilio Gana, más tarde pasó a don Ezequiel del Campo. (…)Santa Elena, antigua hacienda de doña Elena Vicuña, la adquirió don Fidel del Campo; es la misma propiedad que hoy pertenece a Juan P. Rojas del Campo. San Luis. Ubicado hacia el sur de las Termas, fue propiedad de José Luis Basoalto; se encuetra actualmente en poder de Ernesto Rojas del Campo y por disposición de su dueño pasará en 1953 a poder de la Junta de Beneficencia de Linares.”

 

(…) desde maayo de 1905 a mayo de 1912 hasta Termas estuvieron arrendadas a los hermanos Fidel, Ezequiel y Carlos del Campo Bustamante. Aún vivía su dueña, doña Esperanza Opazo de Baeza, quien, según Alfredo del Campo, que la trató de muy cerca, era una señora de gran mentalidad, muy precisa en sus conversaciones; de gran corazón Estaba ya ciega y en el departamento nº 1 que se le reservaba todos los años, no era posible conversar a solas con ella, siempre la rodeaban dos o tres sacerdotes que escuchaban todo lo que decía; también pasaban a su lado unas señoritas de apellido Baeza, hermanas de su marido. Habría dejado sus bienes a la Municipalidad o Beneficencia de Linares si influencias extrañas no la hubiesen forzado a entregar las Termas al Obispo de Concepción.

En los siete años de administración de los señores Del Campo, Panimávida vivió el periodo más brillante de su historia. Nunca hubo más familiaridad para los pobres ni más comodidad para los adinerados.

Muerta doña Esperanza, los Baños y cien cuadras de buenas tierras pasaron al Obispado de Concepción, quien, reservándose un retazo de diez cuadras vecino a la iglesia, transfirió sus dominio en 1912 a las Sociedad Vinos de Chile, transformada más tarde en Sociedad Termas de Panimávida, actual propietaria”

 

Como efecto del terremoto de febrero de 2010, los antiguos mausoleos quedaron en pésimas condisiones. Ello, unido a la lluvia de los años siguientes, llevaron a la administración del cementerio a decidir demoler esa construcción y traspasar las urnas a la nueva construcción que se erigió a un costado.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.

Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

“El día de tu muerte sucederá que lo que tú posees en este mundo pasará a manos de otra persona. Pero lo que tú eres será tuyo por siempre”.

Henry Van Dyke (1852-1933) Escritor estadounidense.

“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”.

Carlos Fuentes (1929-2012) Periodista y escritor mexicano.

“Ya se va para los cielos
ese querido angelito
a rogar por sus abuelos
por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne
el alma busca su sitio
adentro de una amapola
o dentro de un pajarito”.

Rin del Angelito. Violeta Parra